La electricidad ha fascinado al hombre desde tiempos inmemoriales, por ejemplo, las descargas atmosféricas eran consideradas como fenómenos destructivos porque provocaban incendios, mataban animales y personas; todavía en nuestra época provocan en las personas temores ya que son fuerzas naturales impredecibles y muy difíciles de controlar, especialmente porque no se tiene un conocimiento exacto del fenómeno.
Los rayos causan incendios forestales, y en las ciudades sobre todo, cuando alcanzan el suministro de gas, también dañan transformadores, y equipos eléctricos.
En las instalaciones rurales en Colombia algunos contratistas colocan varillas de puesta a tierra de 20 o 30 centímetros de profundidad; esto en vez de proteger agrava la situación porque no son efectivas y en caso de que caiga un rayo se producen tensiones de paso y de contacto elevados que pueden matar a una persona o a un animal, además de dañar los dispositivos eléctricos conectados en ese momento. La varilla que se debe colocar debe ser de 240 centímetros para que pueda ofrecer una protección efectiva a las personas, animales y a los dispositivos eléctricos.
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